Diferentes tratamientos con productos nutricionales están demostrando eficacia en Salud Mental para prevenir y tratar múltiples patologías. Un gran número de estudios científicos relacionan el déficit de ciertos minerales y vitaminas con enfermedades del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, alteraciones del sueño y déficits cognitivos. Existen evidencias de que estas carencias pueden ocasionar síntomas como cansancio, debilidad o dificultades en la concentración, entre otros, que agravan este tipo de patologías.
También se ha comprobado que, en muchas ocasiones, estos déficits contribuyen a que el tratamiento psicofarmacológico resulte refractario.
A continuación nombraremos algunos de los factores nutricionales implicados en la ansiedad:
Estos ácidos los encontramos principalmente en pescados azules y aceites vegetales. Se ha demostrado que su déficit está relacionado con alteraciones de la esfera anímica, ansiedad, deterioro cognitivo asociado a la edad o empeoramiento de demencias tipo Alzheimer.
Estos ácidos ayudan además a la regulación de otras funciones del organismo, como es el sistema inmunológico o la regulación del colesterol.
El ácido fólico y la vitamina B12 se encuentran involucrados en la síntesis de Serotonina. La Serotonina es el principal neurotransmisor implicado en la regulación del estado de ánimo y de la ansiedad.
Es por ello que déficits en cualquiera de las dos sustancias se asocia con episodios depresivos y trastornos de ansiedad. Niveles bajos provocan aumento de irritabilidad, fatiga, apatía y confusión. Siempre que exista una clínica ansiosa deben realizarse analíticas de sangre que midan estas dos sustancias ya que pacientes con déficits no responderán de forma adecuada a los psicofármacos pautados.
Ambas sustancias se relacionan también con pérdida de memoria, atención y concentración, por lo que es fundamental su estudio en procesos de demencia.
La vitamina B6 es un precursor de la serotonina y el triptófano. Ambos están implicados en el desarrollo de patologías del ánimo y de la ansiedad. Nuestro organismo no es capaz de almacenar esta vitamina, por lo que es fundamental que sea aportada desde el exterior a través de la dieta (pescado azul, derivados lácteos, espinacas, zanahorias y semillas de girasol) o complejos vitamínicos.
Aportes de vitamina B6 pueden ser muy útiles en el tratamientos de depresiones refractarias.
La falta de hierro, además de producir Anemia, produce síntomas como irritabilidad, falta de concentración, apatía y fatiga.
En muchas ocasiones, antes de que el paciente desarrolle sintomatología correspondiente a un proceso anémico, debuta con síntomas del estado de ánimo. Es por ello que es fundamental que ante el inicio de cualquier sintomatología de tipo ansioso y anímico, realicemos un analítica general de cara a descartar un déficit de hierro.
El triptófano es esencial para la síntesis de melatonina y serotonina. Existen numerosos estudios que demuestran que aportes externos de triptófano mejoran la sintomatología ansiosa así como las alteraciones del ciclo vigilia-sueño.
Antioxidantes como la vitaminas C y E se han relacionado con la prevención de tratsornos del estado del ánimo.
La deficiencia de este mineral se sabe que produce inmunosupresión y puede estar asociada en el inicio y mantenimiento de sintomas depresivos y ansiosos.
Tal y como hemos comentado, ante el inicio de sintomatología ansiosa y/o depresiva debe realizarse un estudio médico completo, que incluya la realización de analíticas sanguíneas, de cara a descartar déficits nutricionales que puedan estar influyendo en la sintomatología.
De forma paralela, gran parte de la sintomatología ansioso-depresiva puede beneficiarse de una abordaje nutricional, en forma de monoterapia si la clínica lo permite o a modo coayuvante del tratamiento farmacológico. En este segundo caso, al potenciar los efectos de los fármacos pautados, suelen necesitarse dosis y tiempo de tratamiento menores.
Los ácidos grasos omega 3 son componentes esenciales de las membranas celulares, siendo los más representativos el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA). Un adecuado aporte de omega 3 favorece los procesos de neurotransmisión dopaminérgica y serotoninérgica implicados ambos en el desarrollo de patología ansiosa.
La passiflora incarnata posee acciones sedantes y relajantes del sistema nervioso central. Existen en el mercado presentaciones con 200 mg de estracto seco, que ha demostrado efectividad en síntomas moderados de estrés, ansiedad, inquietud e insomnio.
Además, en comparación con el uso de benzodiacepinas (fármacos ansiolíticos), evita sus efectos secundarios típicos como los problemas de memoria, sedación, dependencia y tolerancia.
Favorece el sueño fisiológico, alterado en los procesos de ansiedad.
Valeriana, Melisa, Manzanilla, Lúpulo, Lavanda, Menta, Crocus Sativus y tila. Poseen efectos sedantes que favorecen la relajación si bien es necesaria la realización de más estudios científicos que ratifiquen su efectividad.
Ante el inicio de cualquier sintomatología ansiosa es necesario acudir a un especialista. En un primer momento es fundamental que se realice un estudio físico completo que descarte déficits nutricionales que puedan estar generando la patología.
Existen en el mercado numerosos productos nutricionales que pueden ayudar en el tratamiento de los trastornos ansiosos, ya sea en forma de monoterapia o como tratamiento coadyuvante.
El uso de suplementos alimenticios así como la instauración de una dieta sana, produce enormes beneficios en el tratamiento de los trastornos de ansiedad.