En el anterior artículo del blog sobre los aspectos nutricionales en los trastornos depresivos, hemos hablado de la importancia de los ácidos grasos omega 3. En este artículo de continuación vamos a comentar algunos aspectos interesantes sobre otros complementos nutricionales.
Estas moléculas juegan un papel muy importante en los procesos de metilación y síntesis de neurotransmisores en el SNC y existen evidencias de que la deficiencia de folatos se relaciona causalmente con la sintomatología depresiva. En ese sentido, los pacientes deprimidos con bajos niveles de folatos tiene menor probabilidad de responder al tratamiento antidepresivo, así como mayor probabilidad de recaer y menor rendimiento cognitivo.
Existen tres formulaciones comerciales de folato que pueden ser usadas como tratamiento coadyuvante a la terapia antidepresiva: Ácido fólico, ácido folínico y L-metilfolato.
Esta última molécula interviene de forma directa en la síntesis de dopamina, noradrenalina y serotonina, y es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, mientras que las otras dos moléculas requieren pasar a convertirse en L-metilfolato.
En general, estas moléculas son bien toleradas sin presentar efectos secundarios de interés, no obstante, el tratamiento con estos suplementos debe ser prescrito por un profesional de la medicina a las dosis precisas y teniendo en cuenta ciertas precauciones, como el hecho de que una suplementación con ácido fólico puede enmascarar una posible alteración de vitamina B12, algo a tener en cuenta en caso de pacientes con anemia.
Se ha comprobado que los pacientes con depresión tienen bajos niveles de SAMe en el líquido cefaloraquideo. Existen estudios que demuestran eficacia como tratamiento coadyuvante a antidepresivos, aunque la evidencia científica es todavía insuficiente y requiere de mayor investigación antes de concluir que se trate de un tratamiento de utilidad clínica.
El
triptófano
es el aminoácido precursor de la serotonina. Se trata de un aminoácido esencial que tiene que ser aportado externamente. Según la teoría monoaminérgica de la depresión, una carencia de triptófano puede traducirse en una insuficiente síntesis de serotonina, favoreciendo un estado de ánimo depresivo.El estrés, la resistencia a la insulina, la deficiencia de vitamina B6 o el déficit de magnesio pueden inhibir el paso de triptófano a serotonina al inhibir una enzima implicada en ese proceso. Tratamiento con citoquinas o corticoides, también influyen negativamente en los procesos citados.
Algunos estudios demuestran que los niveles de triptófano en sangre son menores en pacientes con depresión, especialmente en el caso de depresiones graves.
Aunque con un nivel de evidencia bajo, existen estudios que han demostrado la eficacia del tratamiento con triptófano en relación al alivio de síntomas depresivos. No obstante, aunque el tratamiento con triptófano ha mostrado un perfil favorable de efectos secundarios, es importante tener precaución al administrarlo junto con antidepresivos ISRS por riesgo a sufrir un síndrome serotoninérgico.
Mineral implicado en el correcto funcionamiento del sistema nervioso y de otros sistemas corporales. Afecta a la correcta fluidez de la membrana neuronal.
La deficiencia de magnesio da lugar a múltiples manifestaciones psiquiátricas y neuromusculares como agitación, tetania, convulsiones, cefaleas, ansiedad, insomnio, cansancio, depresión. Se ha demostrado una disminución significativa de los niveles de magnesio en sangre y en LCR en pacientes con depresión.
En el caso de pacientes alcohólicos, se cree que los síntomas depresivos asociados se deben al incremento de excreción urinaria y disminución de absorción intestinal de magnesio que provoca el etanol.
En relación al efecto antidepresivo del tratamiento con magnesio, parece ser que dicho mineral modula la vía glutamatérgica y actúa también sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal. Las evidencias científicas en relación a su utilidad terapéutica son todavía débiles.
La carencia de zinc influye en la homeostasis cerebral conduciendo a alteraciones del comportamiento e influyendo en los procesos de aprendizaje y en los estados depresivos. Se piensa que está relacionado con procesos inmunológicos y que la deficiencia de zinc sobreactiva el eje HHA.
Se ha demostrado el beneficio de la suplementación con zinc al tratamiento antidepresivo en modelos animales. La evidencia científica en humanos todavía no es concluyente.
La comunidad científica está cada vez más convencida de que nuestro intestino tiene un importante papel en nuestra salud mental. Se ha demostrado que el uso de probióticos disminuye el riesgo de depresión en sujetos sanos y la sintomatología depresiva en sujetos deprimidos en menos de 60 años de edad.
Son necesarios más estudios que permitan determinar la composición adecuada de especies y cepas en los suplementos a utilizar, así como la duración del tratamiento.