La ansiedad es una emoción natural e intrínseca al ser humano, una reacción fisiológica ante lo que detectamos como una amenaza negativa o peligrosa. De hecho, niveles normales de ansiedad nos ayudan a reaccionar de forma adaptativa a las diferentes situaciones de nuestro día a día. Sin embargo, cuando el nivel de activación que nos provoca la ansiedad es demasiado intenso, duradero en el tiempo o desproporcionado con el motivo que lo genera, nos encontramos ante un Trastorno de Ansiedad.
La ansiedad está casi siempre presente en las mujeres embarazadas, en especial en el primer embarazo, cuando la inexperiencia, las dudas, temores e incertidumbres pueden generar un estado de preocupación constante. Estudios científicos han demostrado que aproximadamente un 20% de las mujeres embarazadas sufrirá niveles patológicos de ansiedad.
La ansiedad en el embarazo se relaciona con la importante crisis vital que experimenta la mujer durante el mismo. El embarazo supone para la mujer cambiar de manera significativa su rol en la pareja y en la familia. Este cambio confronta a la mujer con una nueva situación estresante, que le genera intensas preocupaciones y que provoca que sus niveles de activación aumenten.
Las preocupaciones más frecuentes en las mujeres embarazadas suelen estar en torno a si serán o no “buenas madres”, sus “nuevas obligaciones”, la conciliación familiar y laboral a corto y medio plazo, las expectativas que la sociedad y/o la familia pone sobre ellas y la nueva situación económica que puede conllevar la maternidad.
Así mismo, en muchas ocasiones vemos otras preocupaciones más concretas relacionadas con el mismo proceso de embarazo. Estas preocupaciones son: el bienestar fetal, el miedo al parto, miedo a la enfermedad o pérdida de la pareja, y el miedo a la enfermedad propia.
Existen creencias erróneas en torno a la ansiedad, el embarazo y el postparto. El embarazo NO es un factor protector para la ansiedad. Los cambios que hemos nombrado antes, generan en la mujer nuevas preocupaciones que pueden incrementar sus niveles de ansiedad. Así mismo, a nivel fisiológico, el postparto es uno de los periodos de mayor vulnerabilidad de la mujer para sufrir trastornos del estado de ánimo y ansiedad. Los cambios hormonales y vitales que se producen en el postparto son tan importantes que existen estudios científicos que apuntan que hasta un 85 % de las mujeres podría presentar síntomas de ansiedad y del estado de ánimo.
Algunos de los factores de riesgo de sufrir un trastorno de ansiedad durante el embarazo son: antecedentes familiares o personales de trastorno de ansiedad, embarazo no planificado, alteraciones tiroideas, estrés por el cuidado infantil y características personales como el perfeccionismo, propensión a la culpa o la baja autoestima.
Los síntomas que con más frecuencia se dan en el trastorno de ansiedad en el embarazo y postparto son:
Los trastornos de ansiedad pueden tener importantes efectos si no son tratados, no sólo en la madre, también en el feto, el lactante, la pareja y la familia.
A continuación detallamos algunas posibles complicaciones de la ansiedad sobre el embarazo:
Además de una exploración física y psicológica completa, existen diversos test psicométricos específicos que ayudan en el diagnóstico de los trastornos de ansiedad en el embarazo y en el postparto.
Para su tratamiento es necesaria una valoración completa de la mujer y su entorno. Es importante que esta valoración la realice un médico especialista en psiquiatría ya que, además de los factores psicológicos , existen factores físicos y médicos implicados en su desarrollo.
Un tratamiento completo debe ser multidimensional y basarse fundamentalmente en estrategias psicológicas así como aportes nutricionales. En algunos casos, puede ser necesario instaurar un tratamiento psicofarmacológico adecuado para el momento gestacional en el que nos encontremos.