Ansiedad ante los exámenes (2).
Aspectos terapéuticos concretos.

Ansiedad en exámenesHemos hablado en el artículo anterior de los diferentes aspectos que pueden estar relacionados con el hecho de sufrir excesiva ansiedad ante exámenes o pruebas de evaluación. Vamos a profundizar en alternativas de tratamiento o formas de afrontar nuestras dificultades que puedan ayudarnos a mejorar.

Complementos alimenticios y fármacos.
Sobre los aspectos más biológicos que condicionan nuestras reacciones nerviosas y corporales de ansiedad, podemos utilizar algunas ayudas. Infusiones o cápsulas de hierbas medicinales como la valeriana, la tila o la pasiflora (entre otras) que pueden aliviar en cierta medida nuestros síntomas, disminuir el nerviosismo o mejorar la calidad del sueño. Existen capsulas que presentan combinaciones de dichas sustancias y algunos productos de nutrición medica que alcanzan un mayor grado de control sobre las concentraciones de sus principios activos. En el caso de insomnio, también existen complementos de melatonina, y fármacos que son capaces de simular la dinámica de secreción de melatonina por parte de la hipófisis, a través de comprimidos con tecnología de liberación prolongada.

En casos de mayor gravedad, cuando la ansiedad supone un sufrimiento excesivo y no es controlable por otros medios, los psiquiatras podemos prescribir diferentes tipos de fármacos que mejoran los síntomas, y ayudan también en el trabajo de psicoterapia, cuando esta es necesaria. Estos fármacos a modo de síntesis, son “antidepresivos” que regulan la serotonina disminuyendo los síntomas de ansiedad (como la sertralina, la fluoxetina o el escitalopram) y ansiolíticos que actuan como tranquilizantes (generalmente benzodiazepinas como el lorazepam o el diazepam). Evidentemente la prescripción de estos fármacos debe realizarse por parte de un profesional médico así como su seguimiento y modificaciones posológicas.

Psicoterapia.
Algunos aspectos relacionados con nuestra forma de ser, pueden contribuir o incluso ser la génesis de nuestros niveles de ansiedad.
Diferentes tipos de psicoterapia pueden ayudar al respecto, y el modelo congnitivo conductual es el más utilizado. Simplificando, consiste en enseñarnos a manejar la relación entre nuestro pensamiento, nuestras emociones y nuestra conducta. Identificar pensamientos automáticos, corregir distorsiones cognitivas, aportar técnicas de resolución de problemas, así como el aprendizaje en técnicas de relajación pueden ser aspectos muy útiles en la terapia. La psicoeducación sobre los síntomas de la ansiedad y su origen también es fundamental en un primer afrontamiento.

En el tema concreto de ansiedad ante los exámenes, ser capaces de identificar determinados pensamientos “negativos” como (– voy a suspender, no he estudiado lo suficiente, - nunca lograré superar el curso, - no soy suficientemente inteligente…) y reconducir nuestro pensamiento de forma constructiva, puede ser muy eficaz.

Además de la TCC, otros tipos de enfoques psicoterapéuticos también pueden ser muy útiles. El enfoque existencial y transpersonal, puede ayudar a establecer prioridades vitales y a disminuir la presión personal y social por alcanzar logros materiales, que, a través del miedo al fracaso es muchas veces el origen de nuestra angustia. Centrarnos en lo inmediato, en trabajar y preparar el examen con organización y con un método adecuado, y favorecer la “aceptación” de que siempre habrá aspectos de la vida sobre los que no tenemos el control. En personas muy obsesivas y autoexigentes, puede ser necesario este tipo de enfoque para que sean capaces de flexilizar su mente, puesto que la angustia les supera cuando no cumplen con los objetivos establecidos por su propia autoexigencia.

Dentro de la ayuda psicoterapéutica, también podemos incluir técnicas específicas como diferentes estilos de relajación, visualización creativa, autohipnosis, meditación, etc.

El apoyo familiar o social.
Es fundamental favorecer la interacción familiar, conyugal o social en momentos de estrés. Permitirse un tiempo cada día para compartir vivencias no relacionadas con los exámenes, escuchar a los demás, mantener contacto con otras personas. Esto nos ayudará a relativizar la importancia de nuestros objetivos, además de servirnos de apoyo y de ventilación emocional.

Establecer un método de trabajo eficaz y adaptado a nuestras características.
Evidentemente, cuanto mejor preparado tengamos un examen, más confianza tendremos en nosotros mismos y menos cabida le damos a la incertidumbre, la inseguridad y el miedo al fracaso. Invertir tiempo en planificar un método de estudio adaptado a nuestras características de aprendizaje puede ser de gran ayuda y servirnos para optimizar nuestro tiempo y mejorar la organización del necesario tiempo de descanso y ocio.

Las experiencias o vivencias paralelas.
Poder experimentar otro tipo de vivencias a través de actividades que nos sirvan de válvula de escape es fundamental para conseguir un buen rendimiento. En el deporte profesional está comprobada la importancia de los periodos de descanso en el rendimiento definitivo. Un atleta tiene que medir de igual manera las características e intensidad de los entrenamientos como las horas de sueño, los descansos y la buena alimentación. No siempre por estudiar más vamos a obtener mejores resultados, el equilibrio es fundamental.

En resumen, algunas de estas ayudas o una combinación de ellas, puede ayudarnos a mejorar en el afrontamiento de los exámenes, pruebas o cualquier exigencia a las que nos enfrentamos en nuestro día a día. Favorecer el autoconocimiento y el crecimiento personal en estas habilidades y fortalezas debe ser el objetivo de cualquier terapeuta a la hora de ayudar a sus pacientes.

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